¡ESTAMOS EN CRISIS!

La razón por la que les traigo este mensaje es porque la iglesia de Dios está en crisis. ¿Saben por qué digo esto?
Lo digo porque la mayoría de nosotros hemos dejado de crecer espiritualmente. La mayoría de nosotros nos hemos acomodado tanto en pensar que nuestra fe esté tan fuerte, que, en cuanto a las cosas de Dios, no necesitan hacer nada más. La mayoría de nosotros nos hemos acomodado en la iglesia de tal manera que nadie desea asumir la responsabilidad que tenemos que asumir. ¿Por qué ha sucedido esto? Éste será el tema para cada uno de nosotros .
Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: Yo soy el SEÑOR tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre. no tendrás dioses ajenos delante de mí.
Éxodo 20:1-3
Todos saben muy bien que el versículo tres es el Primer Mandamiento. Y es exactamente este mandamiento que muchos ignoramos, o hemos dejado de cumplir. E ignorar el Primer Mandamiento es la razón por la que digo que la iglesia de Dios está en crisis.
La iglesia de hoy está en crisis
¿Por qué muchos ignoran o han dejado de cumplir este mandamiento?
La respuesta a esta pregunta es fácilmente encontrada aquí cuando leemos: “…Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: Yo soy el SEÑOR tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre…” Tal parece que a muchos se nos ha olvidado de dónde, y cómo Dios nos sacó de la servidumbre del mundo.
Y esto no es nada nuevo, ya que el mismo pueblo que Dios liberó de las manos opresoras del Faraón, traicionó a Dios. Estamos hablando de un pueblo que presencio, y que vivió las señales de su grandeza, poder, y justica.
Éxodo 7:14-25
Estamos hablando de un pueblo que permitió que Satanás borrara de su mente lo que Dios había hecho, y estaba haciendo por ellos.
"y Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles, a fin de que anduviesen de día y de noche. 22 nunca se apartó de delante del pueblo la columna de nube de día, ni de noche la columna de fuego"
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Éxodo 13:21-22 Éxodo 8; Éxodo 9; Éxodo 10; Éxodo 11
Un pueblo que permitió que Satanás les cegara a las promesas que Dios le hizo a Abraham, a Isaac, y a Jacobo.
"Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra".
Génesis 12:3 3:14-15; 17:7-8; 26:4; 28:14
Un pueblo que escogió ignorar que Dios dijo: “…Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias, 8y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel…”
Éxodo 3:7-8
Un pueblo que en cuanto perdió de vista a Moisés por unos instantes, se hizo un becerro de oro para adorarle, y para reconocerle como el dios que le había liberado de las manos del Faraón Y al igual que este pueblo, a muchos de nosotros hoy en día se nos ha olvidado lo que Dios ha hecho, y continúa haciendo en su vida.
A muchos se nos ha olvidado lo que el apóstol Pablo dijo en Romanos 6:17-18 cuando leemos: “…Pero gracias a Dios, que, aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia…”
Cuando vivíamos en el mundo éramos esclavos del pecado, o como mejor lo dijo el apóstol Pablo, del dios de este siglo. ¿Por qué sucede esto? La respuesta a esta pregunta queda bien clara en 2 Corintios 4:4 cuando leemos: “…en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios…” Y quizás alguno de nosotros ya estemos pensando: yo no soy incrédulo, yo creo en Dios. Pero si hemos pensado así, permíteme hacerle una pregunta. ¿Saben ustedes que el sinónimo de incrédulo es desconfiado?
Y es por esta misma razón, tenemos que aprender a confiar en Dios absolutamente. ¿Por qué es esto tan importante? La razón es simple, y la encontramos en Salmos 118:8 cuando leemos: “…"Mejor es confiar en Jehová Que confiar en el hombre…”
¿Por qué tenemos que dejar de confiar en el hombre, y esto incluye nuestros propios pensamientos? Nuevamente, la repuesta a esta pregunta es fácilmente encontrada en Proverbios 16:25 cuando leemos: “…Hay camino que parece derecho al hombre, Pero su fin es camino de muerte…” Sin embargo: “…Justo es Jehová en todos sus caminos, Y misericordioso en todas sus obras…” Salmos 145:17
¿Qué sucede cuando no depositamos toda nuestra confianza en Dios?
Lo que sucede es exactamente lo que encontramos en Santiago 1:6 que nos habla acerca de cómo deben ser nuestras oraciones cuando leemos: “…porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra…” cuando no aprendemos a confiar en Dios absolutamente, entonces se nos hará muy, pero muy fácil confundir la tentación con la bendición.
El Primer Mandamiento nos dice: “…No tendrás dioses ajenos delante de mí…” Y estoy seguro de que todos aquí nos estamos diciendo, yo no tengo otros dioses. Pero examinemos la palabra dioses un poco más de cerca para determinar si esto es verdad. La palabra dioses viene de la palabra hebrea “elohiym” [pronunciada: “e-lo-jim”] que en el plural intensivo – uso singular significa “el Dios verdadero”. Sin embargo, tal como se utiliza aquí en plural, significa: “los gobernantes, los jueces”
Blue Letter Bible Lexicon
Así que de esto podemos entender que no es que nos hayamos hecho una figura de madera, cerámica, y/o de piedra a la cual le rendimos homenaje o culto, sino que podemos entender que un dios ajeno es todo aquello que ponemos por encima del Todopoderoso. Así que ahora pregunto, ¿qué gobierna nuestra vida? ¿Qué hemos puesto delante de Dios?
¿Qué toma prioridad en nuestra vida?
Permítanme unas ilustraciones de dioses ajenos en la vida de muchos de nosotros.
La arrogancia que es un sinónimo de soberbia, y que es definido de esta forma: “1. Altivez y apetito desordenado de ser preferido a otros. 2. Satisfacción y envanecimiento por la contemplación de las propias prendas con menosprecio de los demás” ¿Por qué digo que esto es un dios en la vida de muchos de nosotros?
Diccionario de la Real Academia Española
Lo digo porque que nos dejamos dominar o gobernar por nuestra arrogancia, pensamos que somos más santos que el santísimo, y nuestra arrogancia no nos permite reconocer que no son mejores que nadie. No somos perfectos, y no somos mejor que otros.
Todos perseveramos hacia la santidad, porque como todos sabemos que: “…sin la cual nadie verá al Señor…” hebreos 12:14, pero ninguno de nosotros hemos alcanzado el nivel de perfección. Sin embargo, cuando pretendemos haberlo alcanzado entonces hacemos quedar mal a nuestro Dios delante de los demás ya que su palabra claramente nos dice:
“…por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios…”
Romanos 3:23
Se dan cuenta que aquí nos dice: “todos” y no algunos. La arrogancia produce impaciencia, la impaciencia produce contienda, y la contienda produce enemistad y división. Al mismo tiempo la arrogancia produce contención al detener tu crecimiento y relación con Dios, y a su vez impide el crecimiento y relación con Dios de aquellos que nos rodean.
La falta de constancia. ¿Por qué digo que esto es un dios ajeno? porque la falta de constancia en ocasiones, o, mejor dicho, en toda ocasión, gobernará a quien realmente somos. Quiero que nos fijemos bien en lo que encontramos en Santiago 5:12 para que entendamos bien el punto hacia donde vamos; leemos: “…que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no, para que no caigáis en condenación…”
El apóstol Santiago insiste en que tenemos que demostrar paciencia y orar. Pero como dice el refrán, “a buen entendedor pocas palabras bastan”. ¿Qué les quiero decir con esto? es que, si verdaderamente nos llamamos hijo de Dios, entonces no podemos serlo parte del tiempo.
Si le hemos dicho que sí a nuestro Señor Jesucristo, entonces ahora no podemos decirle quizás. Si le hemos dicho que sí a Cristo Jesús, tenemos que demostrarlo en todo aspecto de nuestra vida, y especialmente en la congregación que es el lugar donde venimos a alabar y bendecir su nombre.
¿Por qué nos reunimos para alabar y bendecir su nombre? Lo hacemos porque estamos llamados a hacerlo. En hebreos 10:24-25 nos dice cuando leemos: “…Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca…”
Pero la falta de constancia en nuestra vida cristiana producirá que nos de lo mismo una cosa que otra. La falta de constancia en nuestra vida será la que producirá que nuestro amor por la obra de Dios se enfríe de tal manera, que aun cuando asistamos al templo, no recibamos nada, sino que solo oigamos.
Nuestro amor se enfriará de tal manera que quizás lleguemos a pensar y a decirte: “nuevamente está hablando de lo mismo; todo eso yo lo sé,”. Pero si hemos pensado así, reflexionemos en el primer dios ajeno que mencione; la arrogancia.
La falta de convicción. ¿Por qué digo que esto es un dios ajeno? porque si no tenemos convicción de que lo que hacemos siempre debe ser para agradar a Dios, entonces somos gobernados por los deseos de la carne, y no guiados por el Espíritu de Dios.
¿De qué tenemos que estar convencidos?
Tenemos que estar convencidos de que Dios nos habla, y revela todo a través de su Palabra. Tenemos que estar convencidos de que Dios desea que escuchemos su mensaje, y lo más importante de todo; que lo pongamos en obra en nuestra vida. Tenemos que estar convencidos de que Dios sabe exactamente lo que necesitamos, y que nos cuida.
Dios espera y demanda mucho más de nosotros de lo que realmente hacemos. Pero si no recibimos convicción de estas cosas, entonces se nos hará muy fácil confundir la tentación con la bendición.
Entre muchos de los problemas que están causando la crisis en la iglesia de Dios está la falta de convicción acerca de la alabanza a Dios. A muchos se nos ha olvidado lo que encontramos en Salmos 116:16-18 cuando leemos: “…Oh Jehová, ciertamente yo soy tu siervo, Siervo tuyo soy, hijo de tu sierva; Tú has roto mis prisiones. te ofreceré sacrificio de alabanza, E invocaré el nombre de Jehová…”
También en hebreos 13:14-15 que nos dice: “…porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la por venir. 15 así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre…”
Mi intención ha sido que todos aquí lleguemos a orar como oró Moisés después del incidente del becerro de oro, y que le digamos a Dios: “…Ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu camino, para que te conozca, y halle gracia en tus ojos…” Éxodo 33:13. Debemos y tenemos que orarle a Dios que nos muestre el camino que debemos andar.
Recordemos que todo lo que pongas por delante de Dios, ése es el dios a quien servimos. Y quiero decir juntamente con ustedes,
“…pero yo y mi casa serviremos a Jehová…”
Josué 24:15
Que Dios te Bendiga



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