¿QUÉ SALISTE A VER?
- 9 ene
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"Cuando se fueron los mensajeros de Juan, comenzó a decir de Juan a la gente: ¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? ¿O qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? Los que tienen vestiduras preciosas y viven en deleites están en los palacios de los reyes. Pero ¿Qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y más que profeta. Este es de quien está escrito: ‘Yo envío mi mensajero delante de tu faz, El cual preparará tu camino delante de ti.’ Os digo que entre los nacidos de mujeres no hay mayor profeta que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el Reino de Dios es mayor que él."
Lucas 7:24-28
La pregunta repetitiva de Jesús, "¿Qué saliste a ver?", no solo desafía las expectativas de la multitud sobre Juan el Bautista, sino que también nos obliga a reflexionar sobre nuestras propias motivaciones al buscar a Dios. El contexto más amplio del capítulo 7 de Lucas nos muestra el poder, la compasión y la autoridad de Jesús, lo que enriquece nuestra comprensión de cómo Dios opera a través de Su mensajero y en Su Hijo.
Hoy en día, esta pregunta sigue vigente: ¿Qué salimos a ver cuándo buscamos a Dios o cuando venimos a la iglesia?
La pregunta que Jesús plantea repetidamente, “¿Qué salisteis a ver?”, no es casual ni retórica. Nos invita a reflexionar sobre nuestras expectativas, intenciones y percepciones cuando buscamos algo de Dios o de aquellos que Él ha enviado. En este pasaje, Jesús confronta a la multitud respecto a su comprensión de Juan el Bautista y, por extensión, de las obras de Dios. ¿Estaban buscando entretenimiento, confirmación de sus propias ideas, o realmente estaban abiertos a ver y aceptar la verdad divina?
¿Buscamos emociones pasajeras? Muchas veces, las personas buscan experiencias espirituales que solo les ofrezcan consuelo temporal sin una transformación real.
¿Buscamos líderes que nos confirmen en nuestra comodidad? Es común preferir mensajes que no desafíen nuestro estilo de vida o nuestras prioridades.
¿O buscamos la verdad de Dios? La búsqueda genuina implica estar abiertos a que Dios confronte y transforme nuestras vidas.
Respondiendo a la pregunta: ¿Qué saliste a ver?
La respuesta dependerá de nuestra actitud espiritual. Si salimos a buscar algo superficial, solo encontraremos decepción. Pero si buscamos a Dios con humildad y un corazón dispuesto, encontraremos la verdad que puede transformar nuestras vidas. Jesús nos invita a mirar más allá de lo visible y reconocer Su obra en formas inesperadas, como lo fue Juan el Bautista.
Esta enseñanza nos impulsa a examinar si nuestras expectativas están alineadas con la verdad de Dios o distorsionadas por deseos egoístas y prejuicios.
Contexto bíblico :Jesús revela Su autoridad
Antes de las palabras sobre Juan el Bautista, el capítulo 7 de Lucas nos presenta dos eventos significativos:
El siervo del centurión (Lucas 7:1-10):
En este relato, un centurión, símbolo de autoridad y poder terrenal, muestra una fe extraordinaria en Jesús, reconociendo Su autoridad divina. Jesús declara:
"Ni aun en Israel he hallado tanta fe"
Lucas 7:9.
Este contraste con las expectativas de los judíos nos invita a preguntarnos si nuestra fe es humilde y genuina, o si está basada en méritos visibles.
La resurrección del hijo de la viuda (Lucas 7:11-15):
Este milagro demuestra la compasión y el poder de Jesús sobre la vida y la muerte, lo que provoca que las multitudes proclamen:
"Un gran profeta se ha levantado entre nosotros; y Dios ha visitado a su pueblo"
Lucas 7:16.
Sin embargo, ¿reconocieron plenamente a Jesús como el Hijo de Dios o solo como un profeta más?
El testimonio de Jesús y la duda de Juan
La reacción de la multitud hacia Jesús y Juan refleja cómo las expectativas humanas pueden ser incorrectas. Los discípulos de Juan preguntan:
"¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro?"
Lucas 7:20.
Jesús responde mostrando los frutos de Su ministerio:
"A los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio"
Lucas 7:22.
Aquí, Jesús conecta Su misión con las profecías de Isaías, pero también confronta a la multitud: no se trata de ver milagros o señales, sino de reconocer al verdadero Mesías.
¿Qué saliste a ver? La pureza de la fe
Jesús usa la figura de Juan para examinar el corazón humano:
¿“Una caña sacudida por el viento?” Lucas 7:24: Esto simboliza algo débil o influenciado fácilmente. Juan no era así; su mensaje era firme y no fluctuaba con las opiniones de los hombres.
¿“A un hombre cubierto de vestiduras delicadas?” Lucas 7:25: Aquí Jesús señala que Juan no encajaba con las ideas terrenales de grandeza.
Este llamado a una fe sincera y centrada en Dios resuena con las exhortaciones de Pablo en
Efesios 4:22-24:
"Despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad."
¿Qué quiso decir Jesús?
Jesús utilizó estas preguntas para llevar a las personas a un examen interno: ¿Qué estaban buscando realmente en Juan? Más allá de sus expectativas humanas, Juan era un instrumento divino que señalaba a Cristo, el verdadero Salvador. Pero muchos no pudieron ver más allá de lo externo o de sus prejuicios. Jesús también señala que, aunque Juan era grande entre los profetas, la llegada del Reino de Dios traía una nueva dimensión donde incluso el más humilde en este Reino tendría acceso a una relación directa con Dios.
Nuestra búsqueda de Dios debe transformarnos, dejando atrás expectativas egoístas y adoptando un corazón renovado.
El peligro de buscar lo que queremos oír
El apóstol Pablo advierte:
"Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que, teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas"
2 Timoteo 4:3-4.
Muchas veces, buscamos lo que queremos escuchar en lugar de lo que necesitamos. Esto refleja el reproche de Jesús en Juan 8:43-44:
"¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra. Vosotros sois de vuestro padre el diablo."
La multitud buscaba señales y un líder terrenal que cumpliera sus expectativas, pero no estaban dispuestos a aceptar la verdad transformadora de Dios.
¿Cómo responder a esta pregunta hoy?
Una fe que busca transformación, no comodidad:
Pablo exhorta en Romanos 6:1-2:
"¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿Cómo viviremos aún en él?"
Nuestra búsqueda debe llevarnos a un cambio real, alejándonos del pecado y abrazando la vida en Cristo.
Reconocer la soberanía de Dios:
Lucas 7:21 muestra cómo Jesús responde con acciones, no solo palabras. ¿Estamos dispuestos a ver Su obra, incluso si no se alinea con nuestras expectativas?
¿Qué saliste a ver?
La pregunta central es un desafío espiritual. Si salimos buscando algo superficial o que confirme nuestras ideas, perderemos la verdad de Dios. Pero si buscamos con humildad y fe, encontraremos a Cristo, quien no solo satisface nuestras necesidades, sino que transforma nuestras vidas.
Lo que vemos depende de cómo buscamos. ¿Estamos dispuestos a dejar nuestras expectativas y permitir que Dios nos muestre Su verdad? Reflexionemos en esta pregunta y acerquémonos a Dios con un corazón sincero y receptivo.
"Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan."
hebreos 11:6.
Dios te Bendiga!!







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