EL PODER NO ESTA EN TI

Vivimos en una sociedad que constantemente nos repite frases como:
"Cree en ti mismo", "Tú puedes lograrlo todo", "El poder está dentro de ti".
¿y si te dijera que eso no es verdad? ¿Y si te dijera que esa es una de las grandes mentiras que más alejan a las personas de Dios?
No estoy aquí para juzgarte ni para imponerte nada. Solo quiero hablarte con sinceridad, como alguien que también intentó vivir con sus propias fuerzas… y fracasó. Porque la verdad es esta: el poder no está en ti.
Este tipo de mensajes suenan bonitos, pero están completamente alejados de la verdad de Dios.
Lo cierto es que tú y yo no fuimos diseñados para ser autosuficientes. Esa autosuficiencia fue el inicio de la caída del hombre en el Edén, cuando Adán y Eva pensaron que podían ser “como Dios”
Génesis 3:5
“sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal”.
Desde entonces, el ser humano ha intentado vivir con su propia fuerza… y ha fracasado.
1. Nuestra naturaleza humana es limitada y caída
La Biblia nos enseña que todos estamos dañados por el pecado, que nuestro corazón no es confiable y que por más que queramos hacer el bien, nuestra tendencia natural es hacia el mal.
"Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?"
Jeremías 17:9
“Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago.”
Romanos 7:15
Si el poder estuviera realmente en nosotros, ya habríamos cambiado. Ya habríamos vencido la adicción, el orgullo, el enojo, la lujuria, la depresión… pero no lo hemos hecho. ¿Por qué? Porque no está en nosotros el poder para transformarnos.
2. Confiar en ti mismo es apartarte de Dios
Muchos creen que pueden caminar por la vida sin Dios. Incluso dentro del ámbito “espiritual”, hay quienes usan frases como “yo decreto”, “yo declaro”, como si el poder viniera de su boca y no de la voluntad de Dios. Eso es peligroso.
“Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová.”
Jeremías 17:5
Cuanto más confías en ti mismo, más te alejas de Dios. Y cuanto más te alejas de Dios, más vulnerable eres al pecado y al vacío espiritual.
Y aquí es donde viene la mejor parte:
3. El verdadero poder viene de Dios
Cuando reconoces que no puedes solo, estás listo para recibir el poder que viene de lo alto. Ese poder es el Espíritu Santo, y solo lo reciben quienes se arrepienten de su pecado y entregan su vida a Jesucristo.
“Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo…”
Hechos 1:8
Ese poder transformar vidas, sana corazones, restaura familias y te da paz en medio de cualquier tormenta.
“No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.”
Zacarías 4:6
El mismo poder que levantó a Jesús de entre los muertos puede vivir en ti… pero no está en ti de manera natural. Dios tiene que ponerlo dentro de ti.
4. La transformación no es humana, es divina
Dios no quiere simplemente ayudarte a mejorar tu vida. Él quiere darte una vida completamente nueva. No quiere que seas una mejor versión de ti mismo; quiere hacerte una nueva criatura.
“De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”
2 corintios 5:17
Y cuando esa transformación ocurre, entonces puedes vencer lo que antes no podías. Puedes amar donde antes solo había odio, perdonar donde antes había rencor, y tener paz en medio de la tormenta.
“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”
Filipenses 4:13
¡¡Si!!, escuchaste bien Todo lo puedo en Cristo que me fortalece, El apóstol Pablo no dijo: Todo lo puedo en mi mismo, el acepto que solo no podía y que necesitaba de nuestro Señor Jesucristo para salir de las adversidades.
Imagínate que estás en medio del mar, en una balsa que se está hundiendo. Tú puedes decirte a ti mismo: “soy fuerte, soy valiente, yo puedo con esto” … pero si no tienes un salvavidas real, te vas a hundir.
Cristo es el único salvavidas. No necesitas motivación, necesitas salvación. Y esa salvación no viene de ti, sino de Él.
Quiero terminar esta reflexión animándote y exhortándote, diciendo estas palabras.
con todo el amor de Dios:
Rinde tus fuerzas y recibe el poder de nuestro Dios
Tú no puedes solo… pero no tienes que hacerlo solo.
“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.”
Mateo 11:28
Dios no está buscando personas fuertes, sino personas dispuestas. Personas que reconozcan:
“Señor, ya no puedo más. Quiero que Tú seas mi fuerza, mi guía, mi Salvador.”
¿Qué puedes hacer ahora?
Reconoce que has intentado vivir sin Dios.
Arrepiéntete de tus pecados y de tu autosuficiencia.
Cree que Jesús murió por ti y resucitó para darte una nueva vida.
Entrégale tu vida a Cristo. Él pondrá en ti Su Espíritu, y entonces conocerás lo que es vivir con poder… no el tuyo, sino el de Dios.
Dios te Bendiga!



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