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VIVIR DESDE LA VOLUNTAD DE DIOS

hace 3 días
5 min de lectura

¿Qué significa aceptar la voluntad de Dios, podemos saber qué es lo que Dios quiere para nosotros? La respuesta es sencilla, porque vivir desde la voluntad de Dios empieza por reconocer la necesidad de descubrir a Dios en el cotidiano, activo y solitario camino del amor al prójimo. Y empezamos a vivir conforme a ella, cuando somos capaces de aceptar que "si alguno dice: amo a Dios, y aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve"

1Juan 4:20.

Entonces saldremos de nosotros mismos para ayudar a quienes nos rodean, trabajando para construir un mundo más justo, más humano, más parecido a como Dios lo quiere.

 

Antes de Su arresto, juicio y crucifixión, el Señor Jesús pasó una última noche con Sus discípulos. Usó ese tiempo para consolarles e instruirles. Dio también a Sus discípulos este mandamiento: “Amaos los unos a los otros”. El Señor Jesús dijo:

 

“Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros"

Juan 13:34.


Este mandamiento se encuentra en muchas partes de la Biblia, como, por ejemplo:

Dios quiere que permitamos que Su amor fluya desde nosotros hacia los demás.


"Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado"

Juan 15:12.

 

"Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo"

Gálatas 5:14.

 

"Porque este es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos a otros"

1 Juan 3:11.

 

"Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano"

1 Juan 4:21.

 

"Y, ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados"

1 Pedro 4:8.

 

Este mandamiento de amarnos unos a otros tiene una importancia especial dada por el Señor Jesús mismo. Jesús dijo que obedecerle sería la característica que identificaría a Sus discípulos. Él dijo:

 "En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros"

Juan 13:35.


Querer cumplir la voluntad de Dios también implica aceptar que tenemos que intentar ser coherentes con lo que creemos e intentar vivir en consecuencia. A medida que crecemos en la fe descubrimos que Dios, poco a poco, va entrando y haciéndose más presente en nuestra vida, y llegará un momento que tengamos que tomar la decisión de empezar a vivir «cristianamente», ya no vale decir una cosa y hacer otra. Y esto nos exigirá, como cristianos, «luchar» mucho más contra todas las dinámicas que nos hacen egoístas y nos invitan a olvidarnos de los demás. En definitiva, tenemos que aprender a amar de verdad, haciendo presente en el mundo, que el amor de Dios se concreta y se vive en el amor al prójimo, en el amor a quienes nos rodean. Jesús vivió siempre amando, y ese amor nos habla del sentido y la profundidad de la vida, no de la falsa «felicidad» que muchas veces nos propone nuestra sociedad.

 

El Significado de este Mandamiento del Señor

El mandamiento del Señor Jesús de amarnos unos a otros significa dos cosas:

 


1.- Amarse unos a otros no es una opción.

A los cristianos se nos manda amarnos unos a otros

A los cristianos se nos manda amarnos unos a otros. No es una cuestión de si queremos o no amar a los otros creyentes. Es el mandamiento de nuestro Señor. No amar a otro creyente es desobedecerle. El Señor Jesús dijo:

"Esto os mando: Que os améis unos a otros"

Juan 15:17.


2.-Amarse unos a otros es amar a todo creyente.

Amarse unos a otros no significa solamente amar a aquellos creyentes por quienes sentimos una simpatía espontánea. Significa amar a todo creyente.

 

El apóstol Juan dijo que amarse unos a otros es la prueba de que hemos nacido de nuevo. Juan escribió:

 

"Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte"

1 Juan 3:14.

 

La voluntad de Dios nos invita también a tener presente que "la fe sin obras está muerta"Santiago 2:17, que el mandamiento nuevo es "que os améis unos a otros como yo os he amado" Juan 13:34, porque Dios ha venido "para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia" Juan 10:10. Estamos invitados a "permaneced firmes en la fe, sed valientes y alegres. Haced todo con amor" 1Corintios 16:14, aceptando, así como en Jesús conocemos a Dios y descubrimos la invitación personal a seguirle en todas las dimensiones de nuestra vida.

 

Las Diferentes Clases de Amor

Puesto que el amor es de tanta importancia para la vida de un creyente, necesitamos comprender lo que Jesús quiso decir cuando nos mandó amarnos unos a otros.

 

El idioma griego tiene varias palabras para expresar el concepto del amor:

 

1. EROS La palabra “eros” se usa para describir el amor al placer, el amor a lo que me agrada a mí.

 

2. PHILIA La palabra “philia” se usa para describir el amor que atrae. Es el amor cálido y el cariño que encontramos en una amistad íntima.

 

3. ÁGAPE La palabra “ágape” se usa para describir el amor de Dios. El amor ágape es ese amor que tiene el Padre por Su Hijo amado. Jesús dijo a Su Padre: Me has amado (ágape) desde antes de la fundación del mundo Juan 17:24. El amor ágape es también el amor que Dios tiene por la raza humana. La Biblia dice:

 

"Porque de tal manera amó (ágape) Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna"

Juan 3:16.

 

Sorprendentemente, este amor ágape es el mismo amor que Jesús mandó que nos tuviéramos unos a otros. Jesús dijo:

 

"Este es mi mandamiento: Que os améis (ágape) unos a otros, como yo os he amado"

Juan 15:12.

 


El Amor Viene de Dios

En nosotros mismos no existe la clase de amor que Dios pide. Pero Dios nunca nos manda hacer algo sin darnos el poder para hacerlo.

¿Cómo nos ayuda Dios a amarnos unos a otros con amor ágape? Él nos da el Espíritu Santo para que more en nosotros. El mismo Espíritu que mora en el Padre y en el Señor Jesucristo, mora ahora en nosotros. Ese amor ágape que está en el corazón de Dios, fluye hacia nosotros y, de nosotros, hacia los demás por el poder del Espíritu Santo. La Biblia dice:

 

"…el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado"

Romanos 5:5.

 

El amor ágape no proviene de nuestros propios esfuerzos, ni de nada en nosotros. Es el “fruto del Espíritu”. La Biblia dice:

"El fruto del Espíritu es amor (ágape)…"

Gálatas 5:22.

 

Para crecer en la fe es necesario descubrir que la vida no consiste en hacer siempre lo que uno quiere, sino en hacer la voluntad de Dios, lo que nos exige poner a Dios y al prójimo en el centro de todo lo que hagamos. Ojalá nos atrevamos a amar sin reservas a los demás desde Dios, viviendo la fe "en serio y dejando que Cristo pueda cambiar nuestra vida".

Para crecer en fe y vivir desde la voluntad de Dios deberíamos saber que "se aprende a hablar, hablando; a estudiar, estudiando; a trabajar, trabajando; por lo mismo, aprenderé a amar a Dios y a los hombres amándolos".




Que Dios te Bendiga

 
 
 

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